viernes, 6 de marzo de 2009

Volvamos a nadar


Llevábamos horas en alta mar. La brisa había corrido tranquilamente por el océano moviéndonos levemente el yate y rozando nuestra piel...

- Ahora?- dijiste con una voz algo serena, muy tranquila... demasiado para mi gusto...

- Ahora tu sigues tu horizonte y yo el mío- mis palabras sonaban demasiado frías para la calidez del atardecer

- Eso es lo que quieres?

- Eso es lo que escogiste por los dos y es lo que finalmente la vida nos tenía previsto. Este cruce temporal en nuestro camino ha sido grato pero no debe continuar, o más bien no quisiste que continuara.

- Tenía mucho trabajo, lo sabes... sabes lo que sentía... lo que pasaba en ese momento.

- Sabes lo mucho que detesto los silencios... sabes que no creo en excusas baratas... sabes que la sinceridad es una virtud que admiro... sabes que te quise, que te quiero, que este día ha sido espléndido pasarlo contigo. Que no hay nada mejor que escuchar tu risa o tu voz susurrándome al oído. Que recordaré estas aguas en las que hemos nadado desnudos... en la que nos hemos querido... en ese vino... en...

Me interrumpiste al levantarte con los ojos vidriosos, extendiste tu mano y solo atinaste a decir:

Volvamos a nadar...

2 comentarios:

Natalia Astuácas dijo...

Parte de esta historia es como que te la haya contado yo... muy parecida en muchas, muchas cosas...
Amiga cada vez te veo con la inspiración a granel.
Un abrazote, besos.

La Morada dijo...

Ah no, entre ud y Nat me van a terminar de agüevar con los post! je je

Están geniales!! Pero xq tienen que ser tristes??