viernes, 13 de noviembre de 2009

¿Donde quedaron nuestros sueños?


Recientemente me había quejado de la falta de tiempo aunque les soy honesta, creo que ahí voy encontrando tiempo, poco a poco y voy saliendo con la U (sus tareas, quices, trabajos, exámenes, giras y reportes), con el trabajo (lo mucho que hay semana a semana), con el Negro, con mis padres, con mis mascotas, con mis [email protected] (que creo que son los que veo menos ahorita), con los blogs y bueno...

Como bien lo saben soy fan de Coelho y releyendo unos diarios en busca de mi primer beso para hacer uno de los dos memes que debo, leí esto y quería compartirlo con ustedes...

A veces el trabajo nos consume... no nos salen las cosas como queremos... la U se vuelve incansable... y nos dejamos de lado a nosotros mismos, lo peor es que nuestra excusa siempre es: "es que no tengo tiempo"...

"El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo. Las personas más ocupadas que conocí en mi vida siempre tenían tiempo para todo. Las que no hacían nada estaban siempre cansadas, no concluían el poco trabajo que debían realizar, y se quejaban de que el día era demasiado corto. Lo que sucedía realmente es que ellas tenían miedo de librar el Buen Combate.

El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Porque no queremos aceptar la vida como una gran aventura a ser vivida, pasamos a considerarnos sabios, justos y correctos, en lo poco que pedimos a la existencia. Miramos detrás de las murallas de nuestro día a día, oímos el ruido de las lanzas que se quiebran, el olor de sudor y de pólvora, las grandes caídas y las miradas sedientas de conquista de los guerreros. Pero nunca sentimos la alegría, la inmensa alegría que llena el corazón de quien está luchando, porque para éste no importa la victoria ni la derrota, importa apenas luchar en el Buen Combate.

Finalmente, el tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la Paz. La vida pasa a ser una tarde de domingo, sin pedirnos grandes cosas, y sin exigir más de lo que queremos dar. Consideramos entonces que estamos muy maduros, dejamos de lado las fantasías de la infancia y conseguimos nuestra realización personal y profesional. Pero en verdad, en lo más íntimo de nuestro corazón, sabemos que lo que sucedió fue que renunciamos a la lucha por nuestros sueños, a llevar a cabo el Buen Combate.

Cuando renunciamos a nuestros sueños y encontramos la paz, tenemos un pequeño período de tranquilidad. Pero los sueños muertos comienzan a pudrirse dentro de nosotros y a infestar todo el ambiente en que vivimos.

Comenzamos a volvernos crueles con aquellos que nos rodean y finalmente pasamos a dirigir esta crueldad contra nosotros mismos. Surgen las enfermedades y las psicosis. Lo que queríamos evitar en el combate - la decepción y la derrota - pasa a ser el único legado de nuestra cobardía. Y un buen día, los sueños muertos y podridos tornan el aire más irrespirable, y pasamos a desear la muerte, que nos libra de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible paz de las tardes de domingo."

3 comentarios:

Amorexia. dijo...

Que dificil suele ser verdad? pasamos por periodos de profundo abandono de nosotros mismos, donde el dia no sirve y el tiempo no alcanza, parecemos estar siempre apurados y cansados, el secreto esta en no perpetuarlo, en no jntar dos o mas periodos de estos hasta hacerlos infinitos, ya pronto vendra la calma, el tiempo de escribir, de comentar, de volver a estar cerca de los amigos, a la vida en calma, justo ahora atravieso uno de esos momentos, como persona, como escritor y como todo... pero ya ves! estoy de vuelta aqui y en mi blog y eso ya es algo... ya habrá tiempo para ir a lamerse las heridas.

Un gran saludo.

MarySandel dijo...

Me gusto mucho la lectura! es tan cierto todo! yo avecs quisiera dias de 48 horas jajajaj pero es mejor aprovechar el dia normal y hacer al menos un momento del dia algo que uno ama.
Siempre que te leo y hablas de la u, me entra una alegria!. Cuando me contabas que querias regresar a la u y ahora lo hiciste, que chiva!

saludos desde la cesta de CH

andrés dijo...

Mira Palitas este post me cae como anillo al dedo, de verdad necesitaba dosis de perspectiva para que mis pies tocaran la tierra de nuevo, para dejar de quejarme tanto, de ser tan gruñon y soñar...

Un abrazo grandote P.