animal con palabras.
Y exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas"
Bien lo escribió alguna vez Debravo y hoy lo puso Amorexia en uno de los 100 comentarios del post de Julio Córdoba... así que usemos las palabras...
Hago un copy y paste del post por las siguientes razones:
1. Más de tres veces he recibido un MAL trato de parte del personal de KFC, en mi caso del de Heredia (frente a Plaza Heredia) y del que está en Paseo Colón. Me quejé, si, la primera si tuvieron la "amabilidad" de llamarme porque había hecho la denuncia en CARTAS A LA NACION y bueno, si salió publicada... si, buscaron por cielo y tierra mi número (porque no se lo dí a nadie) y weno, me llamaron...
La tercera vez hablé con el "coach" que llevaba no más de una semana de que lo cambiaran del restaurante de Escazú al de Paseo Colón y bueno... digamos que "hizo lo que pudo"... pasé más de 4 meses de no comer KFC... en esa oportunidad el servicio al cliente de la cajera dejó mucho que desear...
Ahora leyendo lo que le pasó a Julio y su amigo José, pues lo creo... Creo que KFC en CR (no sé en otros países) así como tienen muy buen personal, también contratan gente que uno dice... WFT!!!! ¿de dónde la sacan? ¿saben lo que es un curso de Servicio al Cliente?
Pero bueno... no quiero extenderme pero si ponerles el post original... es indignante... y mañana hay que escuchar a Amelia Rueda a ver que pasa con eso... KFC es un nombre que le queda muy grande a varios empleados... entre ellos Arroyo... El Coronel debe estarse revolcando en la tumba...
Gerente de KFC trata cliente de "imbécil"
El sábado coincidí con José, un amigo que nunca veo, frente a los cines de Multiplaza del Este. La conversación se puso amena como siempre ocurre con la gente que uno estima pero rara vez se topa.
Se nos ocurrió comer algo para seguir la hablada de paja y subimos al KFC de ese centro comercial. No había fila y el gerente se tomo el rato para atendernos pero cuando terminamos la orden respondió que estaba cerrado. José se indignó y le dijo que hubiese dicho antes para no perder tiempo. Yo no dije nada pero pensé lo mismo.
Cuando íbamos como a 4 metros en otra dirección el gerente gritó en tono altanero, retante y pachuco "¡NO SABES LEER IMBÉCIL!", volteamos y nos señaló los rótulos que dicen cerrado sobre las cajas.
José le exigió el nombre y el numerito siguió "mae, siga por donde vino, dejemoslo así" entre otras cosas de peor sabor que las papitas que ahí hacen. Traté de alejar a mi amigo del mostrador porque el gerente lucía tan molesto que temí un episodio de rayos gama. Para él era obvio que estaba cerrado y por eso somos imbéciles (me incluyo porque tampoco leí el rótulo).
Mi amigo leyó el gafete y señaló -Cristian Arroyo, coach, sepa que no voy a permitir este irrespeto, esto no se va a quedar así- mientras el gerente/coach seguía su listado de letanías, indigna hasta para la peor de las sodillas de la zona roja.
Aunque fuese obvio que las cajas estuviesen cerradas, un gerente no tiene derecho de ofender a un cliente que quería consumir en su restaurante, valga la observación que los rótulos de cerrado estaban exactamente en el punto donde generalmente se coloca publicidad; lugares que están saturados de ofertas, muñequitos o cualquier recado ("no tenemos menudo..." "exija la factura...", etc).
Dentro de la ingrata experiencia de ser consumidor en el tercer mundo nunca esperé que del otro lado del mostrador trataran de imbécil al cliente. Ni un burócrata en propiedad, primo de diputado y amante de jefe en institución pública trata así a las personas.
En tiempos de crisis unos comercios buscan cómo mantener y hasta aumentar sus clientes mientras otros los tratan con desprecio. Para que un gerente trate de "imbécil" a quienes cometen el error de elegir su cadena de restaurantes tiene que ser porque en alguna medida ignoramos algo que, en mi caso, prefiero no saber porque podría estar relacionado con el producto. Ojos que no ven... estomago sin pega.
De quien siento pesar es de los empleados de esta cadena. Es un hecho que en esa abstracción llamada crisis muchos jefes y patrones toman ventaja de la vulnerabilidad económica y emocional de quienes menos ganan y más necesitan el trabajito. No puedo hacer otra cosa que hipotetizar que si el cliente de KFC es tratado de "imbécil" el empleado podría estar peor que chino de minisúper.
Mientras el Coronel Sanders promovió su marca con entusiasmo el coach Arroyo hace que me produzca asco... tal vez es hora de empezar a comer sanito para no ser tan imbécil.
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