sábado, 3 de agosto de 2019

Confesión


Les confieso que después de casa visita me quedo con el corazón en la mano y lo imagino como un pez fuera del agua... Ahogándose... Asfixiándose...

Me han dicho que no es mi problema pero es mi familia...

Esos besos que me diste hoy al llegar en mi cabeza, me matan... 

Puedo recordar la ilusión de todos los domingos de ir a visitarla.  Oler el pollo con papas recién hecho al entrar en la casa.  Las bolsas kanguro llenas de regalos cada navidad.  La bolsita de celofán con manzanas y uvas, preparadas con mucho cariño.  Las cajitas de leche con zacate adornando el pasito.  Las matas del jardín, las peleas con el chucuyo, la felicidad de tomarse una coca cola regular y el pollo frito de la Mac.

Le prometí, creo que tenía como 8 años, que cuando fuera grande le iba a construir una cocina grande para que pudiese cocinar con espacio y sin problema.  Esa promesa me la recordó con mucho cariño toda la vida... siendo adolescente y ya en estas etapas de la adultez...

Quisiera dedicarme a ella completamente.  Me matan sus ojos vacíos a ratos... ¿A dónde estará? ¿En qué pensará?

Cuando le digo que la amo muchísimo, que no se olvide que soy su nieta favorita y que suelta esa risilla.  Vuelve luego a quedarse callada y... mi corazoncito se hace un puño... ¿Porqué putas no puedo hacer más por ella?

¿Porqué no aceptan que como actuaron fue un error?  Es de humanos errar pero de mejores personas aceptar los errores y reinvidicarse.

Creo que debemos darle los mejores años, ella nos dio todo... más a sus hijos, si... en esos tiempos una madre con tres hijos sola salió adelante por el gran trabajo que hizo, no porque contaba con la ayuda del Gobierno o del papá de las criaturas o de amigos... no, la sociedad no ayudaba en nada.  Fueron otros tiempos.

Quiero verla reírse... sus ojos brillar... que coma todas las golosinas y antojos que le dé la gana... que escuche las noticias en el radio... que le eche agua a las matas... que se siente a conversar con los vecinos que pasan en el corredor... que espere las visitas de sus hijos y nietos... que vuelva a su "calabozo" como siempre llamó a su casita.

Puta, días como hoy me siento menos persona, me siento mal, me siento que... no sé...

Lo siento mucho Abuelita, ¡te amo!

"When she smiles, the lines in her face become epic narratives that trace the stories of generations that no book can replace." Curtis Tyrone Jones

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