Miles de gotas caen sobre el asfalto.
El cielo se ha vuelto triste, dirían unos, aunque un cielo celeste no es sinónimo de felicidad.
El tiempo corre sin que nadie lo detenga, han pasado siglos y no ha encontrado un contrincante digno que lo pare.
Una brisa helada entra en la habitación y recorre mi piel.
Estoy mirando por la ventana, miro la lluvia, miro el agua corer por la calzada, me miro y no te miro.
No me molesta, de verdad, pero tardes como éstas te colas en mi pensamiento y aunque no quiera, te pienso.
No dueles. No provocas ni lágrimas.
Es solo una nostalgia que no incomoda, solo acompaña.
Tomo un sorbo de mi copa de vino tinto, si… el mismo que nunca te gustaba.





Relacionado con escribir, escritos, Lluvia, Yo