jueves, 27 de julio de 2006

Vaso de agua




“No hagas una tempestad en un vaso de agua.”

Generalmente, esta frase está bien aplicada: se exagera un momento de dificultad, cuando la vida es mucho más simple de lo que parece. Sin embargo, nunca podemos juzgar el dolor ajeno.

Un pequeño detalle –que en nada nos afectaría- puede servir de gatillo para una tormenta que se venía preparando en el alma de nuestro prójimo. En estos momentos, es preciso respetar el sufrimiento ajeno, ya que no podemos compararlo con el nuestro.

Okakura Kakuso dice al respecto: “Si consideramos qué mínima es la copa de alegría que tenemos en esta vida y qué pocas las lágrimas que podrían desbordarla y cómo –en nuestra inmensa sed- terminamos por beberla más rápidamente de lo que hubiéramos debido, jamás le echaríamos la culpa a nadie por hacer tempestades en lugares tan pequeños.”

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