martes, 27 de octubre de 2009

No vuelvas más...

Era una noche fría. Caminó bajo la lluvia con la guitarra en su espalda, la cabeza cabisbaja y a paso lento. No iba tarde, ella nunca se retrasaba, por más de 28 años seguía llegando a tiempo. A ratos trataba de no caer en los charcos pero sus zapatos de cuero evitaba que entrara la humedad así que no le importaba irse en uno o en otro.

La calle estaba desolada. Son pocos los mortales que aún disfrutan de caminar bajo la lluvia, son pocos los que aún disfrutan de la vida, la mayoría se preocupa más por el resfrío que no tienen pero que ven llegar en cualquier momento o prefieren no mojarse ni los ruedos... como si por eso ya se terminara el mundo.

Entró al café o bar, llámelo como usted más le guste y le convenga, digo, la idea es que no tenga sentimiento de culpabilidad por entrar a un lugar en el que "le tienen" prohibido entrar.

Saludó a los dos chicos sentados en la barra. El bartender luego de tirarle un beso en el aire le dejó a la par de la tarima su whisky negro en las rocas, el trago de siempre.

Miró el reloj y antes de ponerse acomodar los cables del micrófono, dió un par de sorbos al trago que le fue quemando conforme bajó la garganta pero... ¡qué rico! esa sensación no la deja de disfrutar en años, además muy pocos disfrutan del whisky como debe ser.

El joven detrás del sonido del lugar le hizo una seña, apagó el cigarro que no fuma pero que le gusta encender y se fue a la tarima.

Había poca gente, bueno, unas diez. Es que bajo ese aguacero son pocas las que salen y muchas las que deciden aguarecer en un lugar mientras esperan a que escampe.

Sacó la guitarra y mientras daba el último sorbo acariciaba las cuerdas... calentó sus manos... buscó algún rostro en la multitud hasta que lo encontró justo en el hombre que venía entrando por la puerta, ese mismo que cruzó la mirada con ella cuando él se quitaba la jacket y ella empezaba la pieza...

No...
No intentes disculparte
No juegues a insistir...
Las excusas ya existían antes de ti...

No...
No me mires como antes
No hables en plural...
La retórica es tu arma más letal...

Y voy deshojando margaritas
Y mirando sin mirar...
Para ver si así, te irritas y te vas


Voy a pedirte que no vuelvas más...

2 comentarios:

Ella dijo...

Ah.. como AMO con amor del grande esa canción..

-Pesa mas la rabia que el cemento-

Pft.. Saluditos!

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Un abrazo amiga, paso a saludarte y leerte, cuidate mucho, besos y abrazos.