Más de una noche, fría, oscura y sola... Se volvía cálida, estrellada y compartida... No, cálida no... Se volvía demasiada caliente con tu voz, tus gemidos, tus pedidos, tus palabras... Hasta llevarme al límite...
A perder control de mis acciones... Por un momento dejaba de ser yo para perderme en el éxtasis de nuestras ganas...
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